13 urte nituen eta etxe huts, zahar, hotzean, egurrezko zoru kirrinkariaren konpainian, sofa berde gurian hondoraturik, kristal handien parean esertzen nintzen, kortinadun mahaitxo biribilean, hankak azpiko braseroaren beroaren goxoan. Ez zen nire etxea, jabea pareko zaharren egoitzan zegoen sartuta, eta begira-begira geratzen nintzen arren, sekula ez zen leihora irtetzen ni agurtzera.
13 urte nituen, negua zen, eta etxe zahar deformearen ate eta zirrikitu sekretuek, apaletako liburu prehistorikoek, eskeleto higatuaren itxura zuten pareta apainek, era zirraragarrian zoratzen ninduten.
Bai, erotu egiten ninduen bizirik zegoen etxe hartako atmosfera zurrunak.
Musika sartzen nuen belarrietan, eta papera eta boligrafoa besterik ez nituen behar izaten orduan zoramen haren zurrunbiloak irents nintzan. Galdu egiten nintzen, erlojuak kezko mailuez txikitzen nituen, eta ate guztiak zabaltzen nizkion garunetik eskuineko eskura bidaiatzen zuen ideia-korrinteari.
Bost axola niri orduak, bost axola niri goseak, idatzi eta idatzi goizak eta arratsaldeak ematen nituen, inoiz bizi izan dudan bakardaderik goxoenetarikoa izan zen hartan. Ihes egiten nuen kaleetatik, kanpoko mundu eskertxarreko hartatik, eta neure barnerantz salto eginez ateratzen nituen erraiak.
Urteak dira etxe hartako giltza ukatu zidatela, urteak dira ametsezko maskor izan zen etxean babesten ez naizela. Eta ordudanik ez naiz gai izan orduak zanpatu eta letraz letra arratsalde osoak josteko.
lunes 8 de febrero de 2010
Quizás lo entiendas
Podría pedir que me azotaran la nalga izquierda, así el dolor sería uniforme y no se reiría de mí la minúscula partícula de polvo con cara de Einstein que me observa, flotante. Hoy me solidarizo con la hormiga parasitada, con el retoño que murió antes de florecer, con todos esos perdedores de la naturaleza que, como yo, en su día lo intentaron.
Mírame, mira cómo cuelgo la mochila de las noches de agosto en tus hombros, para que me las lleves y me las regales sin dosificármelas. Me perderé con gusto. Si te preguntan por mí, respóndeles que me caí por un agujero negro que algún trabajador del ayuntamiento olvidó cerrar.
Escribo a trompicones porque la risa nació un día de espejos rotos y en ese momento las abuelas pactaron limpiar sus lágrimas con pañuelos de tela. No te engañes, no es tan paradójico, date tiempo, llora de risa, y entonces quizás lo entiendas. Let it be.
Si te doy la espalda no me lo tengas en cuenta, pulsa el autoreverse y me daré la vuelta.
Mírame, mira cómo cuelgo la mochila de las noches de agosto en tus hombros, para que me las lleves y me las regales sin dosificármelas. Me perderé con gusto. Si te preguntan por mí, respóndeles que me caí por un agujero negro que algún trabajador del ayuntamiento olvidó cerrar.
Escribo a trompicones porque la risa nació un día de espejos rotos y en ese momento las abuelas pactaron limpiar sus lágrimas con pañuelos de tela. No te engañes, no es tan paradójico, date tiempo, llora de risa, y entonces quizás lo entiendas. Let it be.
Si te doy la espalda no me lo tengas en cuenta, pulsa el autoreverse y me daré la vuelta.
domingo 7 de febrero de 2010
De aclaraciones
No entiendo. Explícamelo otra vez, o no, mejor tatúamelo, ya dice el refrán que la letra con sangre entra. Explícamelo antes de que me vuelva Dama de Hielo, antes de que la paranoia me haga mirar bajo las camas.
He dormido doce horas, estoy lúcida, éste es el momento. No hay ninguna vecina que baile frente a la ventana, el móvil está dormido, ganas de beber no tengo, ni tengo (disculpa la cacofonía) tapones en los oídos: no hay distracción o impedimento aparente que vaya a frenarte.
Cuéntame, la música es agradable, Cincotti habla mucho de tejados. ¿Quieres comodidad? Escogeré la mirada más mullida que tenga. Pero dime, háblame, disculpa mi mente dura y hazme comprender.
Sincérate de bruces conmigo esta noche.
He dormido doce horas, estoy lúcida, éste es el momento. No hay ninguna vecina que baile frente a la ventana, el móvil está dormido, ganas de beber no tengo, ni tengo (disculpa la cacofonía) tapones en los oídos: no hay distracción o impedimento aparente que vaya a frenarte.
Cuéntame, la música es agradable, Cincotti habla mucho de tejados. ¿Quieres comodidad? Escogeré la mirada más mullida que tenga. Pero dime, háblame, disculpa mi mente dura y hazme comprender.
Sincérate de bruces conmigo esta noche.
Mientras tanto
Va a llegar un día en el que se nos olvide hasta la edad que tenemos. Quizás fumaremos y tendremos los dedos y los sueños amarillos. Quizás nos llamarán "señora", quizás huiremos de la noche y de los espejos, por considerarlos demasiado sinceros.
Mientras tanto, nos queda perder la vergüenza y comernos la noche, burlar al reloj y hacerles trampa a los lunes. Mientras tanto nos queda la vida.
Mientras tanto, nos queda perder la vergüenza y comernos la noche, burlar al reloj y hacerles trampa a los lunes. Mientras tanto nos queda la vida.
sábado 30 de enero de 2010
_ohol
Dime por qué me sigo empeñando en nublar mi vista, en prestarle a la gravedad mi cuerpo, en convertir mi cerebro en esclava de la química, dime por qué me revuelco con el alcohol en esta noche que debía ser supuestamente sobria.
Explícame por qué no me fío de nadie, ni de mí misma, dime por qué dudan y fallan estos dedos sobre el teclado tormentoso.
No puedo dormir con esta ebriedad superlativa, no me es posible descansar, no puedo cerrar los ojos ennegrecidos y entregarme a los sueños sin más, porque me supero a mí misma en cada letra, porque no tengo ni puñetera idea de las reacciones de mi propio cuerpo, no entiendo por qué no consigo escribir con propiedad, por qué todo me resulta giratorio, por qué tienen vida propia mi estómago y mis párpados; por qué me vienen a la cabeza palabras como "trémula" y "cosquilla", por qué me apetece de pronto escribir algo con muchas, muchas exclamaciones ('¡¡¡¡¡!!!!!"), por qué me hipnotizan mis propias palabras humeantes.
Explícame por qué no me fío de nadie, ni de mí misma, dime por qué dudan y fallan estos dedos sobre el teclado tormentoso.
No puedo dormir con esta ebriedad superlativa, no me es posible descansar, no puedo cerrar los ojos ennegrecidos y entregarme a los sueños sin más, porque me supero a mí misma en cada letra, porque no tengo ni puñetera idea de las reacciones de mi propio cuerpo, no entiendo por qué no consigo escribir con propiedad, por qué todo me resulta giratorio, por qué tienen vida propia mi estómago y mis párpados; por qué me vienen a la cabeza palabras como "trémula" y "cosquilla", por qué me apetece de pronto escribir algo con muchas, muchas exclamaciones ('¡¡¡¡¡!!!!!"), por qué me hipnotizan mis propias palabras humeantes.
jueves 28 de enero de 2010
Azul
Transparentes, los escalofríos se ríen
cuando nacen en los codos.
cuando nacen en los codos.
Quiero caminar,
empastar las noches
con percusión.
Tienes los pies fríos,
vente por mi calle,
allá soplan los vientos y vibran
las hojas crujientes.
Vente,
no te enseñaré los planetas,
aquí no hay arenas escuálidas,
ni siquiera hace calor,
sólo se cuelan de vez en cuando
libélulas orientadas
desde los ríos de las alcantarillas,
libélulas nacientes.
A alguna que otra
le di mi vida.
Viento en popa,
aquí camino con pasos ondulantes,
con huesos de madera
y con el mapa de la perdición.
Aquí una sólo es preludio y eco
de sí misma.
Es cierto,
no te voy a dar las alas
aquí sólo vuela el azul de las libélulas,
pero vente,
nos arrancaremos las escamas
y dormiremos al pie de la fuente
por la que brotan los silencios.
domingo 24 de enero de 2010
J'veux ton amour
et je veux ton revenge
Se miraron a los ojos. Se escupieron la consciencia de sus pecados, sin esconder la cola de pavo real detrás de la cortina de excusas. No se iban a tocar, aunque hasta las paredes lo exigieran. Las horas se habían escondido y ya no había tantos anuncios de perfume en la televisión, por eso buscaban alguna excusa para escuchar algo de francés.
Escondieron los dientes afilados y postergaron las venganzas.
et je veux ton revenge
Se miraron a los ojos. Se escupieron la consciencia de sus pecados, sin esconder la cola de pavo real detrás de la cortina de excusas. No se iban a tocar, aunque hasta las paredes lo exigieran. Las horas se habían escondido y ya no había tantos anuncios de perfume en la televisión, por eso buscaban alguna excusa para escuchar algo de francés.
Escondieron los dientes afilados y postergaron las venganzas.
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